domingo, 27 de marzo de 2016

Martín Demichelis: Ante Bolivia quizá sea mi último partido en la selección argentina

Contra Bolivia sería titular. El defensor cordobés de 35 años habló con Mundo D de lo especial que será para él la noche del martes en el Kempes.


Preparado. Demichelis tiene 35 años. En 2005, con Pekerman como entrenador, comenzó a jugar en la selección. (Foto: DyN)
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En Martín Demichelis hay un cosquilleo, el que se siente cuando están por suceder hechos que lo marcarán para siempre. Es que el defensor nacido en Justiniano Posse percibe que el partido que la selección argentina jugará anteBolivia, el martes a las 20.30 en el Kempes, puede ser el último vestido de celeste y blanco. Y lo confiesa en la entrevista que le concedió a Mundo D luego del partido queArgentina le ganó 2-1 a Chile, en Santiago. 
Con las bajas de Nicolás Otamendi y Ramiro Funes Mori, las chances de que el cordobés de 35 años sea titular es cierta. Y quizá haciendo dupla con Javier Mascherano, aunque es algo que el entrenador Gerardo Martino empezará a definir en las próximas horas. Demichelis no mira mucho más allá que el día a día y piensa sólo en lo que viene, en estar ante Bolivia. 
Ni en el tan hablado tema del estado del campo de juego del Kempes le quita el foco. Simplemente le seduce la idea de jugar una probable última vez en “casa” y también agradece el contacto con La Voz del Interior y la posibilidad para poder saludar “a todos los cordobeses”. 
“El triunfo contra Chile significó tres puntos importantísimos, que nos permitieron acomodarnos en la tabla. Y fue en una cancha difícil, que siempre te plantea problemas. El desarrollo del partido nos puso en una situación muy incómoda, porque estábamos abajo en el marcador. Pero nos acomodamos y lo dimos vuelta, quizá sin hacer el mejor partido pero demostrando una gran actitud en partidos como estos de eliminatorias”, analizó el defensor.
–Las suspensiones de los zagueros te abre la chance para Bolivia, ¿sentís lo mismo?
–Bueno, las circunstancias del partido llevaron a esas amonestaciones de los compañeros. Seguro que siento una gran ilusión de poder estar el martes en Córdoba, en mi casa, porque me siento muy identificado con la provincia. Ojalá puede estar y serle útil al equipo. Y quizá sea mi último partido en la selección. Y ojalá pueda redondear todo lo que me imagino. Que sea un partido soñado con la gente de Córdoba, que va a llenar la cancha.
–¿Último partido? La edad no siempre es un impedimento.
–Lo sé. Me siento bien de cuerpo y mente. Por una cuestión de humildad y porque soy realista de la situación, tengo que ser consciente de que puede ser mi último partido en la selección. Y quiero vivir el partido de esa manera. No dejo de tener 35 años y medio, y no sé cuántas posibilidades más se me van a poder brindar. Yo me siento orgulloso de seguir estando a mi edad, de que sientan que puedo aportar. No estoy mal físicamente, pero sé que hay nuevos jugadores, en los que el entrenador tiene que poner el ojo y proyectar. Porque la verdad es que para mí el próximo Mundial está lejos para mi cuerpo y mi mente. Todo esto hace que yo diga que este puede ser mi último partido. Y si es mi último va a ser en el mejor lugar para mí, que es Córdoba, donde jugué pocas veces.
–¿Tendrás “hinchada propia”?
–Sí, toda la familia y los amigos de Posse, que tienen una gran expectativa porque no siempre pueden ir a Buenos Aires. Van muchos del pueblo, ja, ja. Es una muestra de que el calor de la gente del interior es importante. 
–Cuando mirás tu carrera en la selección, ¿qué balance hacés?
–Estuve desde 2005, que me convocó por primera vez José Pekerman, por eliminatorias y después ir a la Copa Confederaciones. Pasaron 11 años con momentos interrumpidos y la verdad es que no puedo dejar de ser agradecido con todo lo que viví en la selección y en los clubes en los que estuve. Debutar y jugar en el club que soy hincha, es también una alegría. Ganar títulos en Europa, también. Y los años de la selección también te marcan. Poder ser amigos de muchos de los grandes jugadores es algo que también te marca. Incluso creo que el día de mañana lo voy a valorar mucho más. Porque hoy sigo metido en el día a día de los partidos y las exigencias. Y a veces estás con la cabeza en ganar y ganar, y te perdés de dimensionar estas cosas lindas. No sos consciente de lo que estar acá, en Ezeiza, con grandes jugadores y en el equipo de todos.
–Se te nota nostálgico.
–Ja, ja, no, no. Es que se termina el partido con Bolivia y el miércoles ya estoy pensando en Manchester y en lo que viene, que es ganar. Y el tiempo pasa muy rápido. De momento disfruto de estar con este plantel y de que sigan pensando que puedo ser útil con 35 años. 
–¿Cómo convivís con la frase/crítica que dice que este equipo no ganó nada?
–La presión de ganar en la selección está siempre. Si hubiéramos ganado la Copa el año pasado, ahora tendríamos la obligación de ganar la Copa que viene. Claro que todo cambia con un título, lo sabemos, pero que ganes no quita la presión. Como equipo sabemos lo que significa haber perdido dos finales en un año. La del Mundial y la de la Copa fueron por centímetros, por jugadas que no entraron. La responsabilidad no cambia en la selección: hay que seguir ganando. El recorrido hasta una final no es fácil. Hay que valorarlo, se hicieron gran parte de las cosas bien. No es que todo es malo. Sabella hizo una gran eliminatoria y a eso hay que valorarlo. Yo creo que Argentina está por el buen camino, falta el toque final, que es muy importante para coronar este proceso y darle una alegría al pueblo argentino. Pero que nadie tenga dudas que todos en el equipo estamos en la búsqueda constante del éxito. 
–¿Un gol a Bolivia sería el partido soñado?
–Ja, ja, ojalá, pero queremos darle una alegría a Córdoba y al país.
Preparado. Demichelis tiene 35 años. En 2005, con Pekerman como entrenador, comenzó a jugar en la selección. (Foto: DyN)
Córdoba, su casa
De la citación inicial del DT Gerardo Martino había tres cordobeses, pero sólo quedó Martín Demichelis luego de las lesiones de Paulo Dybala y Javier Pastore. El ex Instituto y el ex Talleres querían volver a la ciudad en la que nacieron futbolísticamente. Nacido en Posse, Martín habla de su “casa” para hablar de Córdoba. 
–Siempre estuvo presente en vos el ser “cordobés”.
–Es que es así. Yo no quiero ser hipócrita sobre cómo surgió mi posibilidad de ser jugador. En Justiniano Posse fui como cualquier niño que jugaba al fútbol y quería progresar. Y en mi tiempo era difícil conseguir una prueba para que te vean los clubes. Y no sólo por los traslados a esos lugares, que a veces eran costosos. En aquel momento se acercó la gente de Renato Cesarini para un encuentro en Justiniano Posse. Ahí nos vieron a varios chicos del pueblo y pueblos cercanos, y me llevaron a Renato Cesarini. Luego de dos años ahí, la gente de River me vio y me llevó a Buenos Aires. No es que yo no quise probarme en los clubes de Córdoba, simplemente se dio así. Hubiese sido un sueño también irme a probar y aún no quedar en Belgrano, Talleres o Instituto. Todo el mundo sabe que soy de River por lo te conté, pero no tengo un equipo de los cordobeses por encima del otro. Como siempre digo, estoy atento a lo que hacen. Me alegra que Córdoba está en primera plana.
–Si no fuera por las lesiones, habría dos chicos con historias parecidas, como Pastore y Dybala.
–Sé del cariño que tiene el cordobés por la selección y por el fútbol, y se notará no por mí sino por todos el martes. Y es una pena que no esté “Paulito” ni “Javi”, que son importantes para el equipo. Son jugadores de categoría. Todos en la selección queremos darle una alegría a la gente de Córdoba.
Messi y el City
Martín Demichelis es de los que más experiencia tiene en el plantel argentino, pero eso no le quita la capacidad de asombro respecto al fenómeno que despierta Lionel Messi. “Como jugador ya está todo dicho, y los títulos y premios que ganó ya lo definen como futbolista”, avisa “Micho” sobre el “10”.
–¿Cómo es el Messi de las concentraciones?
–Hablar de Messi es muy fácil porque él lo hace fácil. Con todo lo que es y genera, no ha dejado de ser el chico de Rosario que es humilde. Se fue a los 13 años al Barcelona y sigue siendo más rosarino que los rosarinos. Escucha la música de siempre. Le gustan las cosas simples y estar con el grupo. Y no sólo eso, hasta en la cancha de fútbol es así. Se nota en cómo reacciona ante un árbitro o un rival, y hasta con las hinchadas de otros equipos. Mirá que le tiran descaradas patadas. Messi ama este deporte y quizá ni se dé cuenta de lo que significa para el fútbol. Quiere ganar siempre y me alegra que sea argentino.
–El Manchester City en cuartos de Champions es otro desafío para vos.
–Claro, es la primera vez que el club está en esa instancia en el torneo. Y cuando estás entre los ochos mejores, querés más. Tendremos una serie muy dura con el Paris Saint Germain. Ojalá podamos avanzar, sería histórico para el club.
Sobre su futuro, “Micho” reiteró que va “paso a paso” y en junio “verá dónde” continuará su carrera.

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